Ideas

¿Gas LP, Gas Natural o Hidrógeno Verde?

El encarecimiento del gas licuado de petróleo (GLP) en México y algunas partes del mundo exige acciones que amortigüen la tendencia creciente de sus precios. En nuestro caso, la solución propuesta es la creación de una empresa estatal que compita en este mercado volátil, y se ha descartado apostar por fuentes de energía del futuro, como el hidrógeno verde.

Desde el punto de vista económico, diversos expertos nacionales han señalado que la creación de una empresa estatal que venda gas LP a precios más bajos no es realizable. Esto se debe a que el precio del energético depende de la demanda internacional, más no de la demanda local.

Dos de los principales factores del incremento internacional del precio del gas LP, reflejado en el índice de Mont Belvieu, son el desbalance en la demanda energética a raíz de la pandemia y la aceleración de la Transición Energética renovable.

La creación de una empresa estatal para disminuir el precio de este energético no será suficiente. Se debe considerar que México importa cerca del 80 por ciento del gas LP que se consume en el país y las variaciones en el tipo de cambio del peso frente al dólar.

Te puede interesar:   Hannover Fairs México inaugura sus oficinas centrales en León, Guanajuato

También es verdad que la falta de competidores en este sector y la falta de regulación para incrementar el número de participantes en este mercado, son factores que se suman a distorsionar los precios del energético.

La misma situación sucede en el caso del gas natural, pues casi el 80 por ciento de este energético se compra a Estados Unidos, principalmente a Texas, uno de los estados líderes de producción de petróleo y gas en la unión americana.

Además, por la naturaleza de su extracción a través del fracking, la necesidad de contar con una amplia red de gasoductos para su distribución y almacenamiento, y la poca participación de jugadores en esta industria, propulsar al país con gas natural es una tarea desafiante, contaminante y dependiente.

Es imperante evaluar el beneficio de apostar por infraestructura que podría ser desplazada en los próximos años ante la competitividad de las Energías Renovables y los sistemas de almacenamiento, así como el cumplimiento del Acuerdo de París para detener el calentamiento global.

Te puede interesar:   Cómo desarrollar la generación joven y talentosa de México

Una de las mejores soluciones para dejar de depender del extranjero, tanto por el gas LP y el gas natural, y para comenzar nuestro camino como líder de la Transición Energética, se postra en la creación de una industria dedicada a la producción de hidrógeno verde.

Esta nueva industria se trata de un juego de suma positiva. Por un lado, su producción genera cero emisiones de carbono, ya que se crea a través de la electrólisis del agua, donde la electricidad empleada proviene de los excedentes de la generación de plantas fotovoltaicas y eólicas.

Otra gran fortaleza es su versatilidad. El hidrógeno verde puede ser utilizado para convertirse en la fuente de respaldo eléctrico de las plantas energéticas renovables, o en combustible para descarbonizar el sector del transporte, así como un insumo energético para las industrias más contaminantes como lo son la acerera y cementera.

Más importante aún, gracias a nuestras ventajas competitivas geográficas para la generación fotovoltaica y eólica, una industria dedicada al hidrógeno verde nos daría la oportunidad de pasar de ser importadores netos de gas LP y gas natural, a un gran exportador regional y mundial de hidrógeno verde.

Te puede interesar:   Cómo desarrollar la generación joven y talentosa de México

Esta industria tiene muchos retos por delante, como la creación de infraestructura para su distribución y almacenamiento, así como la reducción de los costos de su producción. Sin embargo, los avances tecnológicos y el incremento de su adopción internacional están cambiando rápidamente este panorama.

Al respecto, un reciente estudio realizado por BloombergNEF, vislumbró que los costos del hidrógeno verde serán competitivos hacia 2030 y más baratos que los del gas natural en 2050.

En este sentido, ¿vale la pena apostar por soluciones a corto plazo que mantengan nuestro modelo dependiente de energía, que además dañan nuestro medioambiente? o ¿será mejor apostar por las tecnologías del futuro que nos convertirán en un actor líder de la Transición Energética renovable y de la mitigación del cambio climático?

Facebook Comments
A %d blogueros les gusta esto: