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Empresas y sindicatos ven peligro de desindustrialización en Alemania

Alemania como lugar de emplazamiento empresarial tiene numerosas "desventajas" y está perdiendo competitividad: BID

Asociaciones empresariales y sindicatos alemanes advirtieron del creciente peligro de una desindustrialización progresiva en Alemania, con posibles consecuencias para muchos puestos de trabajo.

El presidente de la poderosa Federación de la Industria Alemana (BID), Siegfried Russwurm, declaró a la agencia de noticias dpa en Berlín que Alemania como lugar de emplazamiento empresarial tiene numerosas «desventajas» y está perdiendo competitividad.

El titular de la Asociación de Cámaras de Industria y Comercio Alemanas (DIHK), Peter Adrian, alertó que más y más empresas podrían desplazar su producción al exterior.

También los sindicatos expresaron preocupación. La presidenta de la Federación Alemana de Sindicatos (DGB), Yasmin Fahimi, anunció que los sindicatos darán prioridad a la cuestión de cómo garantizar unos precios competitivos de la electricidad industrial en las conversaciones con el Gobierno alemán el año que viene.

«Cuanto más profundos sean los recortes en la cadena de valor, cuantas más empresas de la cadena de valor abandonen Alemania, más dramático será el efecto dominó», expresó la líder sindical.

El ministro alemán de Economía, Robert Habeck, anunció que pondría en marcha una política industrial más activa para Alemania y la UE. En una conferencia sobre la industria celebrada a finales de noviembre, el político de Los Verdes aseguró que el próximo año estará marcado por la política industrial.

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El objetivo, dijo, es ampliar la seguridad de la localización e impulsar la transformación fundamental hacia una economía digital y neutra desde el punto de vista climático.

Las preocupaciones se han visto espoleadas también por la Ley de Control de la Inflación de Estados Unidos, que prevé miles de millones de dólares en concepto de subvenciones y créditos fiscales para empresas que utilicen productos estadounidenses o que produzcan ellas mismas en Estados Unidos.

Esta ley ha despertado fuertes críticas en Europa, donde se temen desventajas para las empresas nacionales.

«En Estados Unidos, los precios de la electricidad son una quinta parte de lo que pagamos aquí en Alemania. Para el gas, actualmente es una séptima parte», dijo el presidente de la DIHK Adrian. «Experimentaremos un cambio estructural en nuestra economía».

El dirigente empresarial llamó a Alemania y la Unión Europea a eliminar las trabas burocráticas y agilizar los procedimientos de planificación. «Esto es mucho más fácil y menos complicado en otros países, porque trabajan orientados a objetivos y soluciones, mientras que en nuestro país las empresas se encuentran a menudo con obstáculos».

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«Somos demasiado lentos, por ejemplo en los trámites de aprobación. Los impuestos a las empresas son demasiado altos en comparación internacional», se quejó Russwurm, y demandó más incentivos fiscales para la inversión en Alemania.

«Los precios de la energía están sobrecargados de impuestos y gravámenes. Ya no nos lo podemos permitir en un contexto global. La crisis actual no es solo un pequeño bache de la economía», avisó.

El descenso de la producción en las industrias con uso intensivo de energía este año supone un riesgo para importantes cadenas de valor, afirmó el presidente del BDI.

«Las condiciones de ubicación de estas industrias se han deteriorado permanentemente debido a la guerra y a la situación de los mercados energéticos», continuó Russwurm.

«Pero hemos perdido los instrumentos para reconocer este deterioro en una fase temprana: durante muchas décadas hemos aprendido que la tasa de desempleo es un buen indicador de la marcha de nuestra economía. Y de repente esta regla ya no se aplica porque estamos perdiendo más de 400.000 trabajadores netos cada año».

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Según Russwurm, la escasez de personal cualificado se ha convertido en escasez de mano de obra. «Pero concluir a partir de muchas vacantes y un alto nivel de empleo que la industria y el país van bien es un peligroso error de apreciación».

Incluso los informes de beneficios positivos de los últimos tiempos no pueden ocultar el hecho de que muchas empresas obtuvieron sus beneficios principalmente en sus filiales extranjeras, explicó.

«Hoy en día ya se da el caso de que las empresas alemanas con actividad internacional lamentablemente no desarrollan sus nuevos productos en Alemania, sino en otros lugares, debido a las estrictas o excesivas normativas de aquí», dijo Russwurm.

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