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¿Cómo hacer “nuestra parte” para aportar al crecimiento económico?

Desde 2016 dirijo Hannover Fairs México, la subsidiaria en el país de una compañía del gobierno alemán enfocada en la organización de ferias y exposiciones llamada Deutsche Messe. Nuestra compañía decidió establecerse en México por su estabilidad económica, liderazgo en diversos sectores industriales, fortaleza como motor exportador, sólidas cadenas globales de valor, tendencia hacia la innovación, certidumbre jurídica y, sobre todo, por su mercado en franco crecimiento.

Hoy, cerca de cuatro años después de fundada la empresa, muchas de estas ventajas competitivas que habían sido constante en el país están viendo amenazado su futuro; especialmente tras la crisis del COVID-19. En este sentido, nos sumamos al llamado de Concamin y de muchos líderes, como el Gobernador de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríquez Vallejo, que están cerrando filas para hacer del crecimiento económico un motor que nos permita hacer “nuestra parte” y aportar para que México no solo salga fortalecido de esta crisis, sino que el futuro que tengamos sea incluyente y sostenible.

En ese sentido, quisiera aportar compartiendo algunos aprendizajes que nos ha dejado la historia. Después de la Segunda Guerra Mundial, la economía alemana fue devastada por años de guerra, controles de precios y la pérdida de patentes y científicos de primer nivel. Sin embargo, durante la década de los cincuenta la economía fue transformada por el crecimiento económico y una transformación encabezada por su sector privado; en especial, las pymes, conocidas como Mittelstand.

Este grupo de pymes alemanas tenían entonces y tienen a la fecha algo en común: menos de 500 empleados, estructura familiar, especialización en un nicho, apertura a los mercados globales… Todas estas características que tienen las pymes mexicanas, sin duda. Mas lo que distingue a las Mitttelstand son características que están también presentes en el sector empresarial nacional y que vale la pena impulsar para salir avante de esta crisis: enfoque en la innovación, una visión social y, sobre todo, una perspectiva a largo plazo.

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Estos últimos puntos no son exclusivos de la comunidad empresarial alemana y fueron, de hecho, algunas de las principales recomendaciones que Ángel Gurría, Secretario General de la OCDE, emitió a los gobiernos durante su mensaje el 15 de abril pasado para enfrentar el desafío del COVID-19.

En ese sentido, una clave del éxito es la innovación; especialmente aquella fundamentada en la colaboración público-privada y en un modelo de educación dual. Las inversiones públicas para financiar la investigación industrial (como el Centro de Investigaciones en Óptica que realiza proyectos aplicados a la industria del calzado) o como el Instituto Estatal de Capacitación de Guanajuato, que tiene un claro vínculo con el sector automotriz del Bajío y que está formando talento capacitado con base en un programa desarrollado de la mano de la industria.

Como era de esperarse, los países que estén más adelantados en la transformación digital tenderán a adaptarse mejor a la crisis derivada del COVID-19, que sus pares. Los países que tienen una red robusta de compañías de software que proporcionan herramientas de colaboración, inteligencia artificial, cloud-computing y robotización verán grandes oportunidades de crecimiento en el futuro… México es uno de ellos. Ha destacado durante años por su talento y fortaleza en esta industria. Es momento de que el país capitalice esta oportunidad y reciba apoyo no solo del sector privado, sino de las tres órdenes de gobierno.

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La visión social, por otro lado, refleja la convicción de que las empresas y la sociedad son interdependientes; no dos reinos separados. En Alemania, por ejemplo, las empresas tienen la responsabilidad de proporcionar un orden estable, tanto para la economía como para la sociedad. En ese sentido, los empleadores y los sindicatos se conocen como Soziale Partner o “aliados sociales”. Lo que aprecio en la actualidad en México es que esta visión social del sector privado está muy presente y fue loable que muchas compañías protegieron a sus empleados invitándolos a trabajar desde casa aún antes de que llegara la declaratoria oficial. Lo que percibo también es que el gobierno federal requiere acercarse más a su sector empresarial para construir juntos esa visión de “aliados sociales”; principalmente, en el marco del desafío que tenemos frente a nosotros.

Finalmente, una perspectiva a largo plazo es vital. La amenaza común de la pandemia ha creado división y, en algunos casos, fracturas en nuestro país. En este momento considero que es indispensable evaluar las consecuencias de cada acción en el futuro de manera consensuada. No solo las empresas, sino también las familias y los gobiernos. Ser consciente de lo que está por venir no significa no asumir riesgos, sino estar preparados para los posibles escenarios. Y, sobre todo, tomar decisiones de manera “unida”, pues —como he escuchado decir a Manuel Pérez Cárdenas, Jefe de la Oficina de la Presidencia de CONCAMIN— “solo con una visión conjunta lograremos caminar hacia el mismo lado por más tiempo”. Por eso, no se trata solo de “hacer nuestra parte”, sino de sumar voluntades como las hélices de los molinos de viento: cada una sumando de manera orquestada para hacer funcionar el motor en conjunto y proveernos de energía hacia el futuro.

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Tengo la certeza de que saldremos de este período más fuertes, más innovadores y unidos como sociedad. México ha sido siempre un ejemplo de resiliencia y de agilidad; respondió de manera ejemplar en el AH1N1 y en el temblor del 19 de septiembre de 2017. Tengo confianza que lo hará también en esta ocasión. Es momento de unirnos más y “hacer nuestra parte”.

Bernd Rohde es director de Hannover Fairs México.

Esta columna se publicó en El Heraldo de México.
Fotografía de El CEO.

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