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La era posviral: un nuevo modelo industrial para México

Lo que comenzó por ser una crisis de salud se ha convertido en una crisis financiera que está llevando a un fuerte retroceso en la actividad económica del mundo afectando a múltiples industrias. Hoy por hoy, la historia de nuestros tiempos se dividirá en un antes y un después de la pandemia.

Si bien nadie sabe cuánto durará esta crisis, lo que sí podemos pronosticar es que lo que viene después no es para nada parecido a lo que ya veníamos conociendo desde la Primera Revolución Industrial. Un cambio de esta magnitud da un giro de 180 grados en nuestras preferencias como consumidores y como ciudadanos que tendrá un impacto en la manera en cómo nos relacionamos y cómo usamos la tecnología.

Teniendo esto en cuenta, es importante que las empresas se preparen para lo que viene, pero ¿por dónde empezar? Como bien sentenció Darwin en el Origen de las Especies: “sobreviven solo los que se adaptan mejor al cambio”; es decir, aquellos que se reinventan para aprovechar al máximo la previsión a medida que evolucionan las preferencias de los individuos. Quienes lo logren serán aquellos que tendrán el éxito asegurado. Para esto, es preciso actuar en base a tres prioridades que nos exige un nuevo modelo industrial sostenible, que son: 1. Desarrollo económico que genere nuevos modelos de negocio intensivos en tecnología; 2. Desarrollo social que contribuya a la creación de empleos de calidad; y, sobre todo, 3. Responsabilidad con el medio ambiente.

Vamos por partes. En primer lugar, tenemos que desligar el desarrollo económico de la explotación de recursos naturales. Según el último reporte de Global Footprint Network estamos utilizando los recursos de 1.7 planetas para cubrir la demanda de bienes y servicios, lo que quiere decir que prácticamente nos queda poco por explotar. Si unimos la escasez de los recursos con el aumento de la población, de acuerdo a un análisis de Mckinsey Global Institute unos 3,000 millones de consumidores del mundo en desarrollo entrarán a la clase media para 2030. Por ende, es claro que tenemos que cambiar el actual enfoque lineal de industrialización que consiste en “extraer, fabricar, usar y tirar”.

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El modelo lineal se ha alimentado de un mundo de recursos abundantes y baratos. Por tanto, es preciso entender que ese mundo ya no existe. Hoy, quien lidere la productividad de los recursos tendrá una mayor ventaja competitiva. La idea es adoptar un modelo regenerativo como en la naturaleza, un modelo de economía circular. Según la Fundación Ellen McArthur, una economía circular es aquella que es restaurativa y regenerativa y que trata de que los productos, componentes y materias mantengan su utilidad y valor máximos en todo momento, distinguiendo entre ciclos técnicos y biológicos.

El objetivo es retener y optimizar el valor de los materiales, la energía y otros insumos que se utilicen para producir y así erradicar el desperdicio a lo largo de cada ciclo de vida del producto. En este sentido, es preciso cambiar la visión que tenemos de los materiales y darles el valor suficiente para regresarlos a los ciclos de producción. Con esto, las empresas obtienen beneficios maximizando los ciclos de reutilización, restauración y refabricación, dado que en cada uno se eliminan costos de material para la creación de nuevos productos.

Para lograrlo, el diseño juega un papel muy importante, se trata de crear diseños más innovadores que tomen en cuenta la optimización de materiales y minimicen su variedad para hacer más fácil la recuperación de éstos a la hora de remanufacturarlos o repararlos. Un claro ejemplo es el de IKEA, que desde el diseño ya contemplan la reutilización o reciclaje de sus productos, cuentan con programas para la recompra de los muebles que ya no se utilizan para repararlos o en su caso, utilizar los mismos materiales para fabricar nuevos.

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Esto incentiva a las empresas a crear estrategias para que el flujo de material regrese a su línea de producción y de esta manera se genera un ganar-ganar dado que el fabricante tendrá menos costos de producción y el usuario pagará un precio menor por el producto, lo que cambia por completo la visión lineal de la industria. Pasamos de las “cadenas de valor” a lo que llamo “círculos de valor”, en donde todos salimos ganando.  

Teniendo esto en cuenta, surgen nuevos modelos de negocio en donde los consumidores nos convertimos en usuarios, ya que ahora no “compramos – usamos – tiramos”, sino que “rentamos” dado que de esta forma se garantiza que los materiales son devueltos a la línea de producción para su posterior reutilización. Un caso interesante es el de Vigga, una empresa danesa que diseña ropa para bebé de muy alta calidad con fibras orgánicas y que por una membresía de 42 euros te envía una maleta de ropa de manera mensual. Cuando la ropa ya no le queda al bebé, ésta regresa a la empresa, pasa por inspecciones de calidad y se reutiliza o se refabrican nuevas prendas según sea el caso.

Los efectos inmediatos de un modelo industrial más circular para el país son la eliminación progresiva de la dependencia de materias primas, una mejora en el medio ambiente al ser un modelo regenerativo que maximiza la productividad de los recursos, una fuente de empleos gracias a los nuevos modelos de negocio —el informe de la Organización Internacional del Trabajo menciona que la adopción de una economía circular creará unas 6 millones de nuevas oportunidades de empleo en el mundo—- y, por último, un gran paso en la carrera hacia la industria 4.0.

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Y es que, si bien la adopción de la economía circular depende en gran parte de las preferencias de los consumidores, se trata de un modelo intensivo en tecnología e innovación. Como lo menciona Petar Ostojic, reconocido promotor de la economía circular, “el modelo de economía circular y la Industria 4.0 son dos caras de la misma moneda”. Así, la robótica juega un papel protagónico en la fábrica inteligente a la hora de reducir costos en la producción y hacer uso eficiente de los materiales, el internet de las cosas (IoT) que permite obtener información del rendimiento de los productos vía remota, la impresión 3D para una producción personalizada bajo demanda, la digitalización, el Big Data y la tecnología Blockchain que permitirán al usuario superar las barreras en cuanto a la trazabilidad de los productos en conjunto con el uso de las energías renovables nos confirman la afirmación de Petar.

En definitiva, estar preparados para lo que viene significa liderar el reto tecnológico, las empresas con visión a futuro serán las que sienten las bases en la nueva era industrial. Sin duda, capitalizar nuevas ideas en estas épocas será un reto pero es un riesgo que vale la pena asumir. ¿Te vas a sumar? Industrial Transformation México, la Hannover Messe en México, abordará casos de éxito y maneras de implementar la economía circular en el país. El evento es la feria líder de la Industria 4.0 en el país y tendrá lugar del 7 al 9 de octubre de 2020 en LeónGuanajuato. Para más información sobre el evento, visita www.industrialtransformation.mx

Columna publicada en El Heraldo de México.
Fotografía de Automation Alley.

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