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Renovables + Hidrógeno Verde = Sistema Energético del Futuro

La cuenta regresiva para alcanzar las metas planteadas en el Acuerdo de Paris ha comenzado. A partir de este año, la gran mayoría de los países firmantes del acuerdo climático mundial cuentan con menos de una década para lograr reducir sus emisiones de carbono por energía y transporte entre 30 por ciento y 40 por ciento hacia 2030.

A finales de 2020, la Transición Energética renovable global arrojó datos muy positivos; por un lado, la generación por energías renovables fue la única forma de energía que continuó su crecimiento a pesar de la pandemia del Covid-19; la energía fotovoltaica se convirtió en la forma de generación eléctrica más barata a nivel mundial; los precios de las baterías de Ion de Litio alcanzaron su precio mínimo histórico; las ventas globales de Vehículos Eléctricos aumentaron 43 por ciento; mientras que las emisiones globales de carbono se redujeron siete por ciento (2.4 billones de metros cúbicos), la caída más grande jamás registrada.

Gracias a estos resultados, hoy sabemos que la reducción drástica de las emisiones de carbono mediante la adopción de las Energías Renovables es tanto tecnológicamente viable, como económicamente asequible.

Sin embargo, a pesar de estos avances, las tecnologías verdes necesitan desarrollarse con mayor premura, así como ser más accesibles y adaptables para la mayoría de las industrias en el mundo, pues en la actualidad, no todos los sectores pueden transitar fácilmente de los combustibles fósiles hacia las Energías Renovables. Ejemplo de ello son las industrias del acero, el cemento, los productos químicos, el transporte de carga terrestre, el transporte marítimo y la aviación.

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Para que las economías del mundo logren reducir sus emisiones netas de carbono a cero para 2050, se limite el aumento de la temperatura global a 1.5 ° C, y exista una adaptación totalmente transversal de las Energías Renovables en todo tipo de industrias, diversos países y organismos internacionales están apostando por la adopción del “hidrógeno verde”; el vínculo perfecto que permitirá unir la generación eléctrica renovable con el crecimiento sostenible de los sectores difíciles de electrificar y altamente contaminantes.

El hidrógeno es la estructura química más abundante en el universo, y uno de los elementos más versátiles, por lo que se puede producir a través de múltiples procesos y fuentes de energía. No obstante, en la actualidad, el 95 por ciento del hidrógeno se produce principalmente a través del carbón y el gas natural, los denominados “hidrógeno gris” e “hidrógeno azul”. El primero se produce utilizando combustibles fósiles que emiten dióxido de carbono en el proceso, mientras que el segundo se fabrica utilizando gas natural al tiempo que se captura las emisiones de dióxido de carbono para minimizar su impacto en el ambiente.

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Por su parte, el “hidrógeno verde”, libre de carbono, se produce utilizando electricidad proveniente de plantas de Energías Renovables, como la fotovoltaica o eólica, y un proceso llamado hidrólisis, donde el agua se divide en moléculas de hidrógeno y oxígeno que posteriormente son utilizadas como materia prima para elaborar combustibles sostenibles.

Con ello, el “hidrógeno verde” abre la oportunidad a las industrias más contaminantes, como el acero y el cemento, para que participen en un futuro regido por la competitividad tecnológica y bajas emisiones de carbono. En el transporte, por ejemplo, el combustible a partir del “hidrógeno verde” podría actuar como un reemplazo directo del gas y el diésel.

Los beneficios adicionales del “hidrógeno verde” incluyen el potencial para dotar de una mayor flexibilidad y almacenamiento al sistema energético renovable al eliminar la “intermitencia”; una contribución importante a la seguridad del sector energético con la diversificación de la matriz energética; la reducción de la contaminación del aire; y beneficios socioeconómicos con la creación de millones de empleos.

Todo esto, sumado a tendencias recientes como los bajos precios de las Energías Renovables y la madurez tecnológica de procesos como la hidrólisis, han empoderado a países como Australia, Alemania, Chile, Japón, Nueva Zelandia, Portugal, España, Corea del Sur y la Unión Europea a establecer políticas públicas que les permitan adoptar el “hidrógeno verde”, y así adelantarse a lo que será el futuro del sistema energético mundial.

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Según Goldman Sachs, el “hidrógeno verde” podría abastecer hasta el 25 por ciento de las necesidades energéticas del mundo para 2050 y convertirse en un mercado de aproximadamente 10 billones de dólares.

Los ganadores de este mercado no solo serán las potencias tecnológicas, sino los países ricos en recursos renovables como México, quienes podrán obtener importantes beneficios económicos al convertirse en exportadores netos de “hidrógeno verde” en una economía mundial crecientemente sostenible.

Durante Solar Power México, la feria líder para la industria fotovoltaica en México y Latinoamérica, a celebrarse del 9 al 11 de noviembre de 2021 en el Centro Citibanamex de la CDMX, buscaremos lograr un consenso entre expertos, funcionarios públicos, empresas del sector, académicos y ciudadanos interesados en el tema, para impulsar las políticas públicas que nos permitan lograr una economía libre de emisiones de carbono con la adopción de las energías renovables y el “hidrógeno verde”.

Columna publicada en PV Magazine.

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